Reto becera playera. Y más.

El verano me lleva a la calle, aunque no siempre es posible ir dejando libros por ahí, lo intento especialmente en esta época. Casi nunca obtengo respuesta, es decir, casi nadie entra en la web  para comunicar que “ha cazado el libro”, pero eso no me hace desistir en mi intención de compartir títulos. Es el espíritu bookcrossing. 

cabina bookcrossing

Parece que otros, piensan como yo, y reacondicionan cabinas telefónicas para depositar varios libros a la vez. Ésta de la foto, la vi en A Coruña, la semana pasada. Y lo mejor de todo, es el texto de las instrucciones (en la foto a la derecha), donde en el punto 3 aconsejan: Fíjate más en las pequeñas cosas de la vida y permítete crear contracultura.

 

 

 

Toda una declaración de intenciones que comparto y como no tengo cabina, voy dejando libros por las calles, parques, plazas, piscinas y playas. Algún lector/a habrá, ¡digo yo!

Dos más, se han ido esta semana en busca de nuevo lector/a.

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El rey se inclina y mata, de Herta Müller, quedó sobre la cabeza de otro escritor: Daniel Castelao; junto a unas palabras que me gustan mucho y tienen, en cierta medida, que ver con el libro de Müller. Aquí, el diario de viaje de este ejemplar.

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El otro título liberado, fue El lector, de Bernhard Schlink.

Es un libro que me encanta (si no lo conoces, estás tardando en leerlo), pero me pasa muchas veces que me encuentro con varios ejemplares de un mismo título.

En este caso, el volumen de Anagrama estaba en perfecto estado y me daba mucha pena liberarlo de cualquier manera. De modo que llevaba tiempo esperando una ocasión especial.

La encontré el jueves pasado, cuando me decidí a ver “La biblioteca de los libros rechazados”, película que te gustará si eres lector/a…no sé si tanto, luego de haber leído el libro en que está basada ( si es tu caso, cuéntamelo). Temática compartida y sitio a cubierto: era la oportunidad de soltar ese libro cuyo diario puedes ver aquí y que espero, corra buena suerte.

Claro que también existen iniciativas que buscan devolver los libros a su sitio. En este caso, aquellos que pertenecen a una biblioteca y no han sido devueltos. Me quito el sombrero ante estas iniciativas de dinamización que emprenden ciertas biblios. No me digáis que no es genial.

 

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La parte de atrás. Aparejo de gata.

La parte de atrás agrupa fotos de autoría propia, con pequeños textos y en sus instrucciones de uso, se recomienda que éstos sean leídos en alta voz, al tiempo que se observa la foto con ojos soñadores.

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Viniste a desarmar mi vida como quien desmonta un LEGO para reacomodar las piezas, quizás en una figura de mayor tamaño o envergadura. ¿Qué te parece un tren o un barco vikingo? Los sobrantes se quedaron en el suelo, donde pisotearlos era lo más fácil.

Y así quedé.

En el ínterin, ya pocas cosas volvieron a ser como antes. Ni yo era como me había conocido, ni mi disfraz parecía ser el mismo. Cambio de estructura, de aparejos, de armazón. ¿Quién me iba a sujetar ahora, si yo siempre había soñado ser mi propia historia?

Becera playera.

La denominación de este reto nació de la idea inicial de liberar en la playa, si bien es cierto que en esta esquina del mapa, el verano lleva su propio ritmo y no siempre se me hace fácil adaptarme a él, de modo que decidí acoplar mis lecturas y liberaciones de este reto, a un ritmo particular. Tan así que quien dice becera playera, dice montañera, piscinera, jardinera,…

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Así fueron mis dos últimas liberaciones para este reto, ambas en el mismo entorno:

El infinito en la palma de la mano, de Gioconda Belli

Antología del terror, de Marvin Caye

Es complicado que los libros liberados en la jungla, tengan cazas (registro que hace en la web, quien ha encontrado el libro), sin embargo, es una de las cosas que más ilusión nos hace a quienes vamos esparciendo libros por el mundo. Saber que el ejemplar que has dejado libre, ha encontrado otras manos lectoras, es todo un regalo.

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Por eso, si ése es tu caso y has encontrado un libro con un código de registro, no lo dejes para luego. Entra en la web y comunícalo. Con seguridad, estarás haciendo feliz por un ratito, a quien decidió que ese libro podía seguir viviendo aventuras lectoras.

Gracias a este reto estoy dándole espacio a esos ejemplares que se acumulan en el estante, esperando turno lector. A una velocidad que ni yo misma me creo…haciendo espacio para otros libros, seguro!!!

 

Fugitiva y reina. Para emerger y vivir.

No había oído hablar de Violaine Huisman hasta que otra becera ofreció el libro en el foro para compartirlo en forma de bring (anillo de lectura: quien posee el libro lo presta a otros lectores/as en una rueda de participantes, hasta que regresa a él o ella) y a mi, me pasó como a ella: me enamoré de su portada.

Un gran acierto de Hoja de Lata editorial, porque si bien es cierto que me dejo arrastrar fácilmente por portadas impactantes o títulos sugerentes, después,  también me gusta buscarles un significado. Indagar sobre si es “cosa mía” o existe ese mensaje subliminal, que muchas veces me parece haber captado. Y en “Fugitiva y reina”, esa imagen no puede ser más esclarecedora para mi, luego de terminar su lectura.

Te sientes como la propia Violaine: intentando alcanzar la superficie para conseguir un poco más de oxígeno que permita continuar con ese viaje por las profundidades. 

Aquí puedes ver más creaciones de Jvdas Berra, autora de la portada.

Porque si, este título es un poco “más de lo mismo” o en cierto modo me lo ha parecido a mi, que tengo muy recientes obras que relatan las relaciones (normalmente extrañas o tormentosas) entre madre e hija, como “Apegos feroces”, “Tú no eres como otras madres” o incluso “La mujer helada” * ; pero hay rasgos narrativos en este libro que lo hacen sobresaliente, más sabiendo que es primera obra de la autora y a pesar de que Javier Marías tenía cierta parte de razón cuando a esto le llamaba “literatura de penalidades”.

fugitiva y reina

Podemos entrar en el debate de si algo así puede llamarse novela, pero lo evitaré hoy y me quedo con las palabras de Hoja de Lata, cuando lo definen como un homenaje póstumo de una de sus hijas a su madre.

Aunque ojo, porque quien se acerque a la obra, habrá de saber que es un texto crudo, plagado de momentos terribles que, como en aquellas otras obras mencionadas ya, se mitigan con cierta dosis de humor negro.

El título está dividido en tres partes: la primera centrada en la relación de infancia que tiene la autora con su madre (para mi, la más floja o la que menos atrapa); la segunda, cuenta las interioridades de la vida materna, lo que pasó y por qué ocurrió así (fascinante este cambio de óptica);  y la tercera, contada desde la perspectiva adulta de la autora y que viene a cerrar la historia.

Al cerrarlo me ha recordado también a “Claus y Lucas” de Agota Kristof, título que acaba de ser reeditado por Libros del Asteroide y  que es uno de mis “imprescindibles”… por lo áspero que tienen este tipo de vidas, especialmente cuando colocas el foco en los ojos infantiles. Y lo escabroso y difícil que resulta leer sobre ellas.

Sin embargo, siempre hay quien es capaz de emerger y sobrevivir.

 

* “La mujer helada” de Annie Ernaux cambia la perspectiva y es la mujer-madre-esposa quien narra su propia experiencia. Me ha resultado curioso averiguar después, que Violaine Huisman dijo tener a Ernaux entre sus fuentes de inspiración, porque, efectivamente, durante su lectura, ves trazos del estilo Ernaux.

 

Puedes ver aquí, el diario de viaje del ejemplar bookcrossing, que yo he leído gracias a Monalisabc.

Reto becera playera. Capítulo II.

El año pasado, por estas fechas de verano, inicié un reto enlazado directamente con Bookcrossing , denominado becera playera. Y lo fui contando aquí.

En resumen, digamos que fue la excusa perfecta para ir aligerando estanterías y al tiempo, dar vidilla a muchos libros bookcrossing que tenía (tengo) estancados; aprovechando además, que en julio y agosto las bibliotecas cercanas, cierran por las tardes y no puedo ir con tanta frecuencia.

Complementar el reto con una liberación en la playa, sería cerrar el círculo de manera fabulosa. Pero dado que vivo en una esquina del mapa tendente al tiempo regular y que tal vez, no visite la playa tanto como me gustaría, ese punto del nombre del reto, lo voy adaptando. Tal que decimos playera, pero puede ser piscinera, jardinera, montañera, etc.

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Y así resultó mi primera liberación de este reto 2019. En un jardín de la ciudad. Junto a un casco guerrero: “Por el camino del Inca”, de cuyo diario viajero puedes saber más, siguiendo este enlace:

https://www.bookcrossing.com/journal/15009188

 

La parte de atrás. Una pica en el costado.

La parte de atrás agrupa fotos de autoría propia, con pequeños textos y en sus instrucciones de uso, se recomienda que éstos sean leídos en alta voz, al tiempo que se observa la foto con ojos soñadores.

Bingo

 

Ella jugaba cinco cartones, una tarde a la semana. Era lo que daba la cartera: por mucho que rascara, “si alcanza, no llega”, pensaba. Y eso que en alguna ocasión, sintió el espejismo de volver a casa con más monedas de quinientas pesetas , de las que nunca había visto.

Los dos primeros cartones, para acompañar a un vasito de anís durante la primera hora y el resto, para rematar la tarde.

Si alguna vez conseguía algo de ganancia, se levantaba con paso decidido para mirar la ruleta rodar. Y apostaba al 34. Brillante, rojo, en la esquina inferior, donde sus manos regordetas conseguían colocar las fichas, sin esfuerzo.

El 34, era el portal donde vivía Santiago, cuarenta años atrás y mientras la rueda giraba, ella rememoraba las veces en que se encontraban a los pies de aquel número dorado, medio desvencijado, para darse un beso que sabía a tocino de cielo, por no decir a gloria. En cuanto la bolita blanca caía en el cuatro negro impar y pasa, todos los recuerdos se esfumaban y las puertas de picas, corazones, diamantes y tréboles se abrían para volver a casa.

 

Menú degustación. Junio.

En verano, “mi biblioteca”, la pública a la que accedo y fácilmente me ofrece todas las novedades, estará cerrada por las tardes. Eso, hace que, toda esa lista -prácticamente infinita- de libros pendientes, vaya a verse reducida, con seguridad. Y esto me genera un sentimiento encontrado: no voy a leer casi novedades en ese período (oh,no!), pero podré hacer hueco a nuevos títulos, leyendo todo eso que tengo por casa (oh,si!).

Mientras eso ocurre, hoy os traigo mi menú degustación de junio, con tres viandas de ca-li-dad. Extraídas, eso si, de mi listado de lecturas de junio, que es la que sigue:

53.Ian McEwan, En las nubes (P)
54. Sara Mesa, Cara de pan
55.Julián Ayesta; Helena o el mar del verano
56.Michael Ende, El ponche de los deseos
57. Xela Arias, Poesía reunida
58. Beatriz Actis, ¿Qué, cómo y para qué leer?
59. Equipo Peonza, El rumor de la lectura
60. VV.AA., Músicas negras
61. Marta Sanz, Retablo

 

¿Quién pone la mesa hoy?

Primer plato: “Cara de pan” de Sara Mesa. Abre los ojos: hay otros mundos, otras modas, otras gente.

Leer a Sara Mesa, implica aceptar que los personajes que nos presente, serán muy particulares. Poco estereotipados, esas singularidades que abundan, pero muchas veces quedan sepultadas bajo el tedio de las modas y lo políticamente correcto. Y, desde mi punto de vista, ahí radica gran parte de su valor.

No es fácil encontrar en la “literatura de consumo” que nos llega hoy día, este tipo de dibujo tan preciso y tan fuera de lo común. Además, las tramas en que los inserta, me parecen de una imaginación desbordante, pero muy, muy logradas; con lo cual, el lector/a es totalmente capaz de empatizar, creerse y vivir lo planteado.tarro mcewan

En “Cara de pan” la mirada se posa en la adolescencia. En lo que estamos haciendo con esos chicos/as, quienes los educamos. Queda visible el desarraigo familiar, lo cómodo que resulta “aparcar” sus problemas, o no darles la importancia que sí tienen. Y también, nos habla de esa mirada que tienen los niños/as y los adolescentes, tan limpia, tan libre, tan poco corrompida…y hasta diría que Mesa hace un alegato a su favor.

De lectura fácil por lo breve y por la limpieza de su estilo literario, este libro es ideal para quienes se rodeen (de alguna manera) de personas en edad adolescente. Al estilo de “Deseo de ser punk” de Belén Gopegui.

 

Segundo plato: “Músicas negras” , VV.AA. En la variedad está la clave.

Enfrentarse a un libro de relatos tiene siempre, el mismo riesgo: lo más probable es que no todos tengan la misma calidad y/o no te gusten de la misma manera.

Para nada me ha ocurrido con este compendio de historias que reúne Ernesto Mallo, como responsable de la edición y en donde todo gira en torno a dos ejes: la música y la trama policial, detectivesca o negra.

La verdad es que me parece un libro redondo, tanto por los autores/as elegidos (muchos de los cuales nunca había leído), como por el planteamiento del que se parte. El caso es que Mallo escribe una presentación para el libro y en ella plantea la premisa de la que surgió la idea de aunar a estos escritores/as: juntar el arte más efímero (la música) con el más perdurable (las letras) y a partir de esa idea, cada relato viene acompañado de un tema para escuchar, al tiempo que se lee.

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Brillantes me han parecido casi todos, pero destaco la historia que abre el libro de Marçal Aquino, así como la que lo cierra, que me ha permitido conocer también a Mercedes Rosende como autora de novela negra; “Pop policial” de Juan Aparicio Belmonte o “Solo los corazones más puros se vuelven asesinos” de Ignacio del Valle.

Grandes relatos y grandes temas musicales que van desde lo clásico al rock, pasando por el actual hip hop.

 

Postre: “El ponche de los deseos” , de Michael Ende. O cómo no dejar de ser niño nunca, por el bien de tu salud mental.

En esta época, más que nunca, apetece sumergirse en alguna historia de las que normalmente no leemos y eso he hecho yo con esta ma-ra-vi-lla de Michael Ende.

Literatura juvenil que puedes leer siendo adulto y dejarte ir para disfrutarla como un manjar, de ahí que en esta cata literaria, sea el postre.

Mi idea era participar en una lectura conjunta organizada en el foro Bookcrossing, pero no llegué a tiempo. Sabía que tenía el libro por alguna parte, pero no fui capaz de localizarlo a tiempo para ir comentando con otros beceros (si tienes curiosidad sobre lo que se dijo, ve por aquí).

Finalmente el libro apareció y no me resistí a leerlo, luego de cómo me pusieron los dientes largos… Un auténtico derroche de imaginación y buena factura, como no podía ser de otro modo, viniendo del sr. Ende. Y aunque lo calificaría más de juvenil, que de infantil, como he dicho, el adulto puede tomarlo como un juego absoluto y será capaz de disfrutarlo porque los diálogos son de gran calidad y los personajes principales, verdaderamente auténticos.

Para no extenderme mucho, ni ser súper pesada, te cuento que puedes acceder al diario de viaje del ejemplar que yo leí, aquí.

 

Si tú también has leído alguno de los títulos mencionados, agradezco los comentarios; así como si no los conoces, pero te gustó la entrada.

Menú degustación. Mayo.

Retomo aquí mis sugerencias lectoras, en base a lo que he leído en el pasado mes de mayo:

41. Kent Haruf, Nosotros en la noche
42. Eugenia Rico, Aunque seamos malditas
43. Maria Van Rysselberghe, Hace cuarenta años
44.Miguel Torga; Portugal
45. Christopher Morley, La librería ambulante
46. Luis Rodríguez, 8.38
47.Imre Kertész, La lengua exiliada (P)
48. Roald Dahl, Cuentos en verso para niños perversos
49.Arthur Conan Doyle, El signo de los cuatro (P)
50. Monica Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve
51. Belén Rubiano, Rialto, 11
52.Luísa Costa Gomes, Educación para la tristeza (P)

Y lo haré, al modo tradicional: proponiendo un primer plato, una opción principal y un postre …es decir, haciendo una criba sobre mis doce lecturas del mes. Digo esto porque de esos doce leídos, muchos, muchos son geniales, pero quiero ser selectiva…¡ya saben que tanta lectura no puede ser buena!

 

¡Hinquemos el diente! Este es mi menú para disfrutar:

Primer Plato. “Nosotros en la noche”, de Kent Haruf. O darte cuenta que la vida son dos días y hay que vi-vir-la.

Fue esta una propuesta de mi club de lectura presencial, obra muy recomendada en círculos de lectura y de la que había oído bastante, especialmente en los últimos tiempos, debido a la película del mismo nombre, protagonizada por Robert Redford y Jane Fonda. Y cumplió expectativas…el libro, no así la película, que no he visto para no empañar el buen recuerdo del primero.

La obra es muy breve, con un estilo muy particular que facilita no sólo su lectura, sino entrar en ella, como quien llega de invitado y ve todas las puertas abiertas. Pero ojo, porque estas obras tan sucintas, llevan consigo un arduo trabajo y a nada que repares, te das cuenta de que así, ha sido también aquí. Frases concisas, eliminación de elementos propios del lenguaje escrito (como los guiones de los diálogos) y concatenación de acontecimientos clave, hacen de la lectura de “Nosotros en la noche”, un auténtico paseo.

La historia, cuenta cómo Addie (mujer protagonista de unos 70 años) decide que lo que le resta de vida no quiere pasarlo sola. Y entonces acude a su vecino Louis para hacerle una propuesta un tanto particular.

Primera lectura de junio y última de mayo

Personalmente, creo que el valor de esa obra reside en el mensaje que transmite, en la exaltación de la libertad como valor fundamental de la vida y en cómo está contado. La maestría de Haruf para contar algo tan sencillo y hacer cómplice al lector/a en todo momento se hace patente en cada página.

El final, es para mi, uno de los puntos a favor de la historia; ya que gracias a él, la novela sube el escalafón de novela romántica, para convertirse en una historia de vida. Ya todos sabemos que la felicidad no es eterna y que entre las batallas que libramos cada día, la derrota gana en porcentaje.

Segundo plato. “Rialto,11”, De Belén Rubiano

Le he dedicado un post en exclusiva , de modo que no me extenderé mucho ahora. Simplemente diría que este es un libro para los amantes de los libros. A mi, me gustó también mucho la línea “empresarial” que toca porque guarda muchas enseñanzas interesantes.

Y el estilo de Rubiano, cargado de humor, ironía y sarcasmo, hacen que la “tragedia” sobre la que estás leyendo, sea menos tremenda.

Postre. “La librería ambulante” de Christopher Morley. ¡Vamos a empalagarnos!

Para no romper con la línea del plato principal, degustaría de postre, esta novela que sigue hablando de libros y cuyo mensaje (fuera de la forma que es sumamente sencilla, tanto que por momentos, parece que cualquiera podría haberla contado) guarda su verdadera fuerza. Para mi: la capacidad que tienen los libros, de transformar, de mutar mentes, de abrir puertas, de cambiar.

Eso sí: los protagonistas extravagantes y las aventuras que corren, la convierten en un placer lector. Terminarás con una sonrisa.

 

No puedo terminar mis proposiciones, sin dedicar dos postdatas:

  1. Si tienes hijos entre 8-10 años, lee con ellos “Cuentos en verso para niños perversos” de Roald Dahl. Un librito cargado de humor y rimas estupendas, al más puro estilo “Bola de cristal”
  2. La portada de este post, es la cartulina promocional, de la exposición de pintura de Viki Rivadulla, que visité en mi ciudad y casi, casi, coincidió con la lectura de “Aunque seamos malditas”, de Eugenia Rico. Una novela en la que no conseguí entrar al 100%, pero que desgranaron de manera fabulosa, participantes del club de lectura virtual Redleyendo y a quienes, desde aquí, dedico este guiño.

 

 

Rialto, 11. Delicia libresca

Creo que no he llegado a contar aquí (debido a mi abandono temporal del blog) que uno de los retos que sigo este año es el tarro-libros.

Se trata de ir introduciendo en un tarro (prometo enseñarlo en próximas entregas) , un euro por cada título que lees. El dinero recaudado, irá destinado a la adquisición de otros libros al cierre del año. 

Bien, esa es mi versión, pero la gente ha ido adaptándolo: metiendo otras cantidades de dinero, seleccionando durante el año una parte para reinvertir, etc. Pero la esencia es la misma: recolectar en un bote, dinero por los libros que lees. Pueden seguir y conocer más del reto en las diferentes rr.ss. a través del hashtag #tarrolibros2019, si tienen más curiosidad.

En fin, que el libro que motiva esta entrada es uno de mis últimos euros de ese tarro y casi, casi, me animo y pongo 5 por lo mucho, muchísimo que me ha gustado.

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“Rialto,11” es la historia de una librera y sus peripecias en la librería de su propiedad que, al tiempo, da nombre al libro y las vicisitudes que ha ido pasando hasta llegar al cierre.

Pero gracias a la deliciosa edición de Libros del Asteroide y al estilo de la autora, vengo a confesar que no he podido más que comportarme como una auténtica yonqui lectora. Queriendo dosificar al extremo cada capítulo (el libro se divide en dos partes y éstas , a su vez, en pequeños capítulos) para no sólo sacarle el máximo jugo a lo que contaba, sino para disfrutarlos al máximo.

El libro cuenta la historia de alguien que un día soñó tener una librería propia y lo logró. Sólo que Belén Rubiano lo hace con un estilo muy particular: cargado de frases largas y que al principio parecen liarte, pero lo que está haciendo,  en realidad, es “meterte en sus redes”; empleando muchas dosis de humor y contando una experiencia real. Tal vez un poco “novelada” en ciertos tramos (aunque apostaría que todo lo contado ha podido ser vivencia propia 100%), pero que no deja de ser el relato de quien abre un negocio y se encuentra con mil anécdotas.

Mi ejemplar es de la biblioteca, pero con seguridad, me haré con uno propio. Yo, que también estoy al frente de un negocio, no sólo me he visto reflejada en sus cuitas, sino que he aprendido cosas nuevas y me ha abierto la imaginación de cara a posibles proyectos que tengo en mente.

El título se enmarca en el grupo de esos  libros que adoran los amantes de los libros, pero puede llegar a un público más amplio. Y para quienes vivan en Sevilla, recorre lugares muy concretos de la ciudad, reconocibles con seguridad.

El marcapáginas de la foto está realizado en goma eva y lo comercializamos en Go diva’s disponible en varios colores y con envío a toda España.

“Rialto, 11.” Belén Rubiano. Ed. Libros del Asteroide. 238 pág.