Tokarczuk voz necesaria

A estas alturas de la película (y luego de haberla leído, obviamente) no entiendo cómo no conocía a Olga Tokarczuk, reciente premio Nobel de literatura. Y estoy segura de que tú tampoco sabías nada de ella. Hay muchas voces aún por descubrir, pero con esta autora ha pasado algo extraño, pues teniendo varios de sus títulos traducidos al español, es hasta complicado encontrarla en librerías (al menos lo era hasta ahora).

Y cuando digo que no sé cómo no la conocía, me refiero a que su literatura es sencillamente brillante. Con este primer contacto, diría que su gran valor está en la temática que trata y la manera de afrontarla: sin miedos ni cortapisas. De frente, con el valor suficiente para levantar ampollas, si es necesario.

Sobre los huesos de los muertos
Hermosa imagen, por cierto la de la portada. Y muy relacionada con el propio texto. Mensajes subliminales que me encanta encontrar.

De modo que así venía yo por la calle hace unos días, contándole a un grupo de amigas muy lectoras ellas, que me encontré en la biblioteca, este título de Olga al día siguiente de que le diesen el Nobel. Y no pude más que llevármelo. Para saber más, porque si bien sobre Handke no sólo había oído hablar, sino que ya tenía alguna referencia lectora; acerca de ella: NADA.

Me enfrenté a esta novela sin tener más información, que lo señalado en la contraportada, donde se alude a una serie de muertes que van sucediendo y tras las cuales, la profesora Janina (la protagonista y voz narradora del texto), sigue la pista, pues creer tener una teoría acerca de las mismas.

El estilo de Tocarczuk no es para nada rebuscado, la lectura fluye y resulta sencillo seguir la trama propuesta, efectivamente como si de una novela policial, se tratase. Pero lo extraordinario está en el mensaje.

La obra es un alegato a la libertad, bajo mi punto de vista y un grito poderoso que trata de llamar la atención sobre la actitud del ser humano para con el medio en que habita.

Crítica, ácida y hasta punzante a lo largo de toda la novela.Algo que se echa mucho de menos en algunas obras literarias de hoy día, excesivamente correctas, serenas y leves. Y siempre,  bajo la voz narrativa de esa mujer que es un todo superlativo, alrededor del cual gira el argumento y los demás personajes.

De manera que si vienes a buscar en ella lo políticamente correcto: ¡huye!

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Aparecen continuas alusiones a la soledad en que la sociedad de hoy en día está cayendo, a lo dañinas que se están volviendo las relaciones interpersonales y hay mucho de defensa del mundo animal. Diría que en ciertos momentos hay una llamada de socorro, al respecto. Y a pesar de que, en ciertos pasajes pueda parecer todo un tanto desorbitado, entiendo que se trata de un recurso literario para poner el acento en el tema.

Cuando, por ejemplo, la protagonista dice en el texto de la foto (subrayado):

“Ya no quedan sitios que hayamos amado de verdad y a los cuales hayamos pertenecido. Han dejado de existir los lugares de la infancia y juventud”.

Me está diciendo, a mi lectora: “nos los hemos cargado, el ser humano ha arramplado con todo lo bueno que le daba la naturaleza, su entorno idílico ha desaparecido por la irracionalidad que nos domina… hasta hemos destruido los mejores recuerdos de la infancia”.

Me ha encantado la ambientación. Cuidada y hasta curiosa me ha parecido, a veces. En un país casi desconocido para mi: Polonia. Y que me trajo a la mente una serie que ví no hace mucho y me impactó: Ártico

“Sobre los huesos de los muertos” no es una novela de asesinatos. Claro que, tal vez, intenten venderla  así, porque en su argumento existen esas muertes y es cierto también, que se realiza una “investigación”. Sin embargo, lo interesante no está ahí. Y aquí hago un inciso: como lectora, el final se me hizo bastante previsible…lo que también me hizo pensar en que la autora no pretende llegar a nosotros como autora de “novela negra/detectivesca/policial”. Pero eso, habremos de comprobarlo leyéndola más.

 

*Como indicación final, me gustaría reparar en la importancia de la traducción. Creo que ésta de Siruela es correcta; si bien, al finalizar la lectura, he tenido la duda en torno a la preposición “sobre” del título. No me queda claro si me ha querido decir: voy a hablarte  “acerca de los huesos de los muertos” o “encima de los huesos de los muertos”.

 

¿Te subes al último barco?

Yo que soy poco amiga de los libros eternos, tenía miedo de entrar en este último barco y quedarme sin fuelle a medio camino. Pero menos mal que decidí ir a por todas. Gracias a “disponerme para la aventura”, he conseguido leer el mejor libro de Domingo Villar y uno de los mejores de este año, publicado en gallego.

Ésa es quizá, otra historia…la de la industria del libro en gallego, de la que, puede ser, que hablemos otro día. Pero sí, leí este título en gallego. Porque llegó a mi así: fue un préstamo de mi compi del club de lectura y porque, aunque me consta que Villar trabaja ambas ediciones de manera separada (una no es traducción de la otra), hay expresiones y caracteres que se disfrutan más en gallego.

o ultimo barco

Grande el trabajo de Villar para hacer de Leo Caldas un personaje cercano, fuera de los perfiles habituales del detective conformados por películas/series/libros y que cae bien a todo el mundo. Es un policía no tan “negro”, más de lo común, digamos. Menos personaje y más persona. Aunque la creación ficcionada de alguien así no es nada común, ni fácil. Villar no sólo hace que se sostenga estupendamente como protagonista de estas historias suyas, sino que le confiere de unas características muy realistas.

La ambientación es para mi, sublime. Mucho más trabajada en este libro que en los anteriores, a pesar de dejar de lado localizaciones antes recurrentes. Y con una terna de personajes secundarios que aún guardando algunos,  ciertos estereotipos (pensemos en Estévez, por ejemplo), son capaces de dotar a la historia de la enjundia necesaria para que las 700 páginas pasen como un suspiro al lector/a. Si bien sigo pensando que lo podría haber adelgazado un pelín y no pasaría nada…

Pero ¿de qué trata “El último barco“? Todo comienza cuando en la comisaría viguesa entra el eminente cirujano Víctor Andrade para denunciar la desaparición de su hija Mónica. Y claro, una desaparición con denuncia ante la policía, ya sabemos a dónde nos lleva. Contar más no es necesario.

Las historias de este detective (“La playa de los ahogados” y “Ojos de agua” son las anteriores) llevan consigo muchos otros “extras” que el lector/a agradece mucho. Especialmente resultan interesantes para quien es, como yo, curiosa, ya que hay varias referencias literarias/musicales que te llevan a pensar porqué están ahí.

Mención aparte merece, para mi, su libro de los idiotas. Un invento del padre de Leo Caldas, consistente en un cuaderno en el que va anotando el nombre de personas cercanas y no tanto, que son susceptibles de merecer el adjetivo. De allí pueden ser borradas, si se justifica; o bien quedar con ese marbete para siempre. Real como la vida misma.

Tanto si eres seguidor/a de la novela de detectives o policial (no así negra, que no la calificaría de ese modo) como si no lo eres especialmente, te invito a que te subas a este último barco. Se trata, sin duda, de una obra que te lleva fácilmente, como agua que fluye y que consigue de forma efectista mantener el interés y la intriga.

Tal y como mencioné en el post anterior , Domingo Villar guarda cierta relación con Gabriel Rolón en cuanto que ambos se han convertido en autores súper ventas. Ambos tratan temas detectivescos/policiales, pero me decanto por Villar sin duda alguna. Ha sido capaz de crear un personaje sobre el que pivota cualquier tipo de historia, sin miedo a caerse, seguramente por las dosis de verosimilitud a las que antes aludí y al conjunto de secundarios que lo acompañan: fuertes, redondos y con los que es fácil empatar.

Si lees la obra y te gusta contrastar impresiones, en este hilo de Bookcrossing, hemos ido desgranando nuestra lectura A2. ¡Que además, la he leído acompañada!

 

 

Menú degustación. Julio y agosto.

Qué pereza da el verano, eh? He aprovechado para leer, si, pero poner las ideas en claro y trasladarlas aquí, es otra cosa; así que el menú, esta vez, surge de una selección de mis lecturas de julio y agosto.

“Fugitiva y reina” de Violaine Huisman, mereció un post único que te invito a leer, si no lo has hecho. Hace unos días terminé “El libro de los veranos” de Emylia Hall, una novela que comparte características con aquella, temáticamente hablando. Ambos tratan de fondo, las relaciones madre-hija, si bien este último lo hace de manera mucho más amable en cuanto a estilo.

Aunque últimamente he leído muchos títulos que tocan este tema, es increíble comprobar, la multitud de enfoques que se pueden adoptar al respecto y también cómo van cambiando las cosas, según las épocas.

De manera que salvando esos libros, mis sugerencias para degustar, en esta ocasión, van por otros caminos.

¿Sirves la bebida mientras vamos viendo las propuestas?


Primer plato: “Las reputaciones ” de Juan Gabriel Vásquez. Averigua, investiga, todos los datos extra que encuentras en un libro, aparecen por un motivo.

Llegué a este título por casualidad, la verdad, ya que no conocía al autor. Fue una propuesta lectora de Redleyendo, el club de lectura virtual promovido por  Agencia de leones y resultó una experiencia estupenda.

No sólo por lo enriquecedor que es leer en grupo (cada miembro reflexiona sobre un punto concreto, matizamos apreciaciones, se traen a colación otros datos y/o conexiones con el autor/ libro, …) sino por la prosa que descubrí en Juan Gabriel Vásquez.

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Un estilo directo con léxico sencillo, pero al tiempo enriquecido y capaz de despertar interés en el lector, a medida que avanza la trama.

El autor es colombiano, con diferentes premios literarios internacionales en su cosecha y que en España triunfó, principalmente, con su novela “El ruido de las cosas al caer”.

“Las reputaciones” es un libro breve, pero que toca varios frentes temáticos y crea un personaje principal muy sólido.

Cuenta la historia de Javier Mallarino, un caricaturista colombiano que es condecorado por su trayectoria profesional y esa misma noche, ha de enfrentarse a su pasado, que reaparece en forma de mujer.

Diría que esta novela no es tanto el qué, sino el cómo. El autor consigue meternos en una historia a priori insulsa, sólo por los añadidos y la estructura elegida. Partes que se cierran como quien acaba un capítulo de teleserie y datos metaliterarios de lo más interesantes. Amén de los temas que rondan continuamente la trama: la reputación de una persona y el peso de la responsabilidad pública, ambos muy vigentes hoy día.

Si no conoces al autor, ésta novela, es el acercamiento ideal. Y si lo conoces, no deja de ser una historia muy bien contada.

Segundo plato: “Los padecientes” de Gabriel Rolón. Lectura de consumo para lectores voraces.

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Cuando me regalaron este ejemplar de “Los padecientes” me resistía a leerlo porque la portada me hacía pensar en  una trama paranormal, de la que digamos, no soy muy seguidora. Y aunque en cierto modo es así, ni de lejos calificaría ahora esta novela bajo ese rubro.

*Atención , señores y señoras responsables del marketing literario: las portadas (y la edición en general, por supuesto) son cada vez más decisivas a la hora de llegar a la caja, o no.

¿Qué te vas a encontrar, entonces? la típica novela de desaparición/asesinato que englobaríamos bajo la denominación de novela policial-negra-detectivesca, pero donde quién investiga es un psicólogo.

Gabriel Rolón lo es. Y se ha convertido en un éxito de masas en Argentina, gracias a ésta y otras propuestas lectoras enfocadas desde el psicoanálisis. De modo que el alter ego que lleva el peso de “Los padecientes”, el Dr. Rouviot, bebe de esa fuente y en gran parte, es lo que nutre esta novela.

Un día, una joven llega a su consultorio y le pide que demuestre ante los tribunales, que su hermano, a quien acusan de matar al padre, es inimputable, debido a sus graves problemas psicológicos. El arranque es fabuloso y la trama así contada, no está mal. Si bien, a medida que avanzamos en la historia, el lector/a encuentra bastantes tópicos y un lenguaje excesivamente técnico en ciertos pasajes, que pueden hacer decrecer ese interés inicial.

Nuevamente, si no conoces al autor, está bien para hacerte una idea. Y como lectura de desengrase, tiene su atractivo, no te voy a decir que no. La novela ha llegado al cine y ahí sí creo que puede funcionar muy bien, pero como no he visto la película, espero que alguno de vosotros, pueda aportar algo al respecto.

*Leo actualmente a Domingo Villar y su último barco, que podemos decir, guarda cierta relación con este título que acabo de comentar, pero he preferido dedicarle un post entero y único. Al título y al autor. Igual que cuando compramos prendas de ropa, dentro de los superventas literarios, también hay diferencias. Así que te invito a no perderte la próxima entrega del blog.

 

Postre: “El balneario” de Carmen Martín Gaite. O cómo redescubrir a una de mis autoras favoritas.

Pues eso, que Martín Gaite, pocas veces me ha decepcionado. Pero aquí la he vuelto a descubrir. O mejor dicho, he descubierto a una nueva Martín Gaite. Una autora que en un relato muy breve, como es este (aunque en la edición que yo he leído, “El balneario” viene acompañado de otros cuentos) es capaz de sumergir al lector/a en un mundo propio.

De repente, encuentro una Martín Gaite que anda por los lindes de la fantasía y lo misterioso. Que recurre a lo onírico para confundir a quien lee y para crear una ambientación capaz de sobresaltar a cualquiera.

varios libros

Léelo, no te va a llevar nada, es muy breve y te quedarás con una sensación desconocida. Aunque ya hayas leído otras obras de ella, este título, se sale de lo habitual en la autora.

 

Como siempre, te invito a que sigas el blog a través de tu mail para no perderte las novedades y por supuesto, a que comentes los post publicados o nos regales un “me gusta”, si la entrada te ha parecido interesante.

Puedes seguir muchas otras cuitas relacionadas con los libros y la literatura en la página de facebook: Agencia de leones

 

Reto becera playera. Y más.

El verano me lleva a la calle, aunque no siempre es posible ir dejando libros por ahí, lo intento especialmente en esta época. Casi nunca obtengo respuesta, es decir, casi nadie entra en la web  para comunicar que “ha cazado el libro”, pero eso no me hace desistir en mi intención de compartir títulos. Es el espíritu bookcrossing. 

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Parece que otros, piensan como yo, y reacondicionan cabinas telefónicas para depositar varios libros a la vez. Ésta de la foto, la vi en A Coruña, la semana pasada. Y lo mejor de todo, es el texto de las instrucciones (en la foto a la derecha), donde en el punto 3 aconsejan: Fíjate más en las pequeñas cosas de la vida y permítete crear contracultura.

 

 

 

Toda una declaración de intenciones que comparto y como no tengo cabina, voy dejando libros por las calles, parques, plazas, piscinas y playas. Algún lector/a habrá, ¡digo yo!

Dos más, se han ido esta semana en busca de nuevo lector/a.

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El rey se inclina y mata, de Herta Müller, quedó sobre la cabeza de otro escritor: Daniel Castelao; junto a unas palabras que me gustan mucho y tienen, en cierta medida, que ver con el libro de Müller. Aquí, el diario de viaje de este ejemplar.

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El otro título liberado, fue El lector, de Bernhard Schlink.

Es un libro que me encanta (si no lo conoces, estás tardando en leerlo), pero me pasa muchas veces que me encuentro con varios ejemplares de un mismo título.

En este caso, el volumen de Anagrama estaba en perfecto estado y me daba mucha pena liberarlo de cualquier manera. De modo que llevaba tiempo esperando una ocasión especial.

La encontré el jueves pasado, cuando me decidí a ver “La biblioteca de los libros rechazados”, película que te gustará si eres lector/a…no sé si tanto, luego de haber leído el libro en que está basada ( si es tu caso, cuéntamelo). Temática compartida y sitio a cubierto: era la oportunidad de soltar ese libro cuyo diario puedes ver aquí y que espero, corra buena suerte.

Claro que también existen iniciativas que buscan devolver los libros a su sitio. En este caso, aquellos que pertenecen a una biblioteca y no han sido devueltos. Me quito el sombrero ante estas iniciativas de dinamización que emprenden ciertas biblios. No me digáis que no es genial.

 

La parte de atrás. Aparejo de gata.

La parte de atrás agrupa fotos de autoría propia, con pequeños textos y en sus instrucciones de uso, se recomienda que éstos sean leídos en alta voz, al tiempo que se observa la foto con ojos soñadores.

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Viniste a desarmar mi vida como quien desmonta un LEGO para reacomodar las piezas, quizás en una figura de mayor tamaño o envergadura. ¿Qué te parece un tren o un barco vikingo? Los sobrantes se quedaron en el suelo, donde pisotearlos era lo más fácil.

Y así quedé.

En el ínterin, ya pocas cosas volvieron a ser como antes. Ni yo era como me había conocido, ni mi disfraz parecía ser el mismo. Cambio de estructura, de aparejos, de armazón. ¿Quién me iba a sujetar ahora, si yo siempre había soñado ser mi propia historia?

Becera playera.

La denominación de este reto nació de la idea inicial de liberar en la playa, si bien es cierto que en esta esquina del mapa, el verano lleva su propio ritmo y no siempre se me hace fácil adaptarme a él, de modo que decidí acoplar mis lecturas y liberaciones de este reto, a un ritmo particular. Tan así que quien dice becera playera, dice montañera, piscinera, jardinera,…

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Así fueron mis dos últimas liberaciones para este reto, ambas en el mismo entorno:

El infinito en la palma de la mano, de Gioconda Belli

Antología del terror, de Marvin Caye

Es complicado que los libros liberados en la jungla, tengan cazas (registro que hace en la web, quien ha encontrado el libro), sin embargo, es una de las cosas que más ilusión nos hace a quienes vamos esparciendo libros por el mundo. Saber que el ejemplar que has dejado libre, ha encontrado otras manos lectoras, es todo un regalo.

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Por eso, si ése es tu caso y has encontrado un libro con un código de registro, no lo dejes para luego. Entra en la web y comunícalo. Con seguridad, estarás haciendo feliz por un ratito, a quien decidió que ese libro podía seguir viviendo aventuras lectoras.

Gracias a este reto estoy dándole espacio a esos ejemplares que se acumulan en el estante, esperando turno lector. A una velocidad que ni yo misma me creo…haciendo espacio para otros libros, seguro!!!

 

Fugitiva y reina. Para emerger y vivir.

No había oído hablar de Violaine Huisman hasta que otra becera ofreció el libro en el foro para compartirlo en forma de bring (anillo de lectura: quien posee el libro lo presta a otros lectores/as en una rueda de participantes, hasta que regresa a él o ella) y a mi, me pasó como a ella: me enamoré de su portada.

Un gran acierto de Hoja de Lata editorial, porque si bien es cierto que me dejo arrastrar fácilmente por portadas impactantes o títulos sugerentes, después,  también me gusta buscarles un significado. Indagar sobre si es “cosa mía” o existe ese mensaje subliminal, que muchas veces me parece haber captado. Y en “Fugitiva y reina”, esa imagen no puede ser más esclarecedora para mi, luego de terminar su lectura.

Te sientes como la propia Violaine: intentando alcanzar la superficie para conseguir un poco más de oxígeno que permita continuar con ese viaje por las profundidades. 

Aquí puedes ver más creaciones de Jvdas Berra, autora de la portada.

Porque si, este título es un poco “más de lo mismo” o en cierto modo me lo ha parecido a mi, que tengo muy recientes obras que relatan las relaciones (normalmente extrañas o tormentosas) entre madre e hija, como “Apegos feroces”, “Tú no eres como otras madres” o incluso “La mujer helada” * ; pero hay rasgos narrativos en este libro que lo hacen sobresaliente, más sabiendo que es primera obra de la autora y a pesar de que Javier Marías tenía cierta parte de razón cuando a esto le llamaba “literatura de penalidades”.

fugitiva y reina

Podemos entrar en el debate de si algo así puede llamarse novela, pero lo evitaré hoy y me quedo con las palabras de Hoja de Lata, cuando lo definen como un homenaje póstumo de una de sus hijas a su madre.

Aunque ojo, porque quien se acerque a la obra, habrá de saber que es un texto crudo, plagado de momentos terribles que, como en aquellas otras obras mencionadas ya, se mitigan con cierta dosis de humor negro.

El título está dividido en tres partes: la primera centrada en la relación de infancia que tiene la autora con su madre (para mi, la más floja o la que menos atrapa); la segunda, cuenta las interioridades de la vida materna, lo que pasó y por qué ocurrió así (fascinante este cambio de óptica);  y la tercera, contada desde la perspectiva adulta de la autora y que viene a cerrar la historia.

Al cerrarlo me ha recordado también a “Claus y Lucas” de Agota Kristof, título que acaba de ser reeditado por Libros del Asteroide y  que es uno de mis “imprescindibles”… por lo áspero que tienen este tipo de vidas, especialmente cuando colocas el foco en los ojos infantiles. Y lo escabroso y difícil que resulta leer sobre ellas.

Sin embargo, siempre hay quien es capaz de emerger y sobrevivir.

 

* “La mujer helada” de Annie Ernaux cambia la perspectiva y es la mujer-madre-esposa quien narra su propia experiencia. Me ha resultado curioso averiguar después, que Violaine Huisman dijo tener a Ernaux entre sus fuentes de inspiración, porque, efectivamente, durante su lectura, ves trazos del estilo Ernaux.

 

Puedes ver aquí, el diario de viaje del ejemplar bookcrossing, que yo he leído gracias a Monalisabc.

Reto becera playera. Capítulo II.

El año pasado, por estas fechas de verano, inicié un reto enlazado directamente con Bookcrossing , denominado becera playera. Y lo fui contando aquí.

En resumen, digamos que fue la excusa perfecta para ir aligerando estanterías y al tiempo, dar vidilla a muchos libros bookcrossing que tenía (tengo) estancados; aprovechando además, que en julio y agosto las bibliotecas cercanas, cierran por las tardes y no puedo ir con tanta frecuencia.

Complementar el reto con una liberación en la playa, sería cerrar el círculo de manera fabulosa. Pero dado que vivo en una esquina del mapa tendente al tiempo regular y que tal vez, no visite la playa tanto como me gustaría, ese punto del nombre del reto, lo voy adaptando. Tal que decimos playera, pero puede ser piscinera, jardinera, montañera, etc.

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Y así resultó mi primera liberación de este reto 2019. En un jardín de la ciudad. Junto a un casco guerrero: “Por el camino del Inca”, de cuyo diario viajero puedes saber más, siguiendo este enlace:

https://www.bookcrossing.com/journal/15009188

 

La parte de atrás. Una pica en el costado.

La parte de atrás agrupa fotos de autoría propia, con pequeños textos y en sus instrucciones de uso, se recomienda que éstos sean leídos en alta voz, al tiempo que se observa la foto con ojos soñadores.

Bingo

 

Ella jugaba cinco cartones, una tarde a la semana. Era lo que daba la cartera: por mucho que rascara, “si alcanza, no llega”, pensaba. Y eso que en alguna ocasión, sintió el espejismo de volver a casa con más monedas de quinientas pesetas , de las que nunca había visto.

Los dos primeros cartones, para acompañar a un vasito de anís durante la primera hora y el resto, para rematar la tarde.

Si alguna vez conseguía algo de ganancia, se levantaba con paso decidido para mirar la ruleta rodar. Y apostaba al 34. Brillante, rojo, en la esquina inferior, donde sus manos regordetas conseguían colocar las fichas, sin esfuerzo.

El 34, era el portal donde vivía Santiago, cuarenta años atrás y mientras la rueda giraba, ella rememoraba las veces en que se encontraban a los pies de aquel número dorado, medio desvencijado, para darse un beso que sabía a tocino de cielo, por no decir a gloria. En cuanto la bolita blanca caía en el cuatro negro impar y pasa, todos los recuerdos se esfumaban y las puertas de picas, corazones, diamantes y tréboles se abrían para volver a casa.

 

Menú degustación. Junio.

En verano, “mi biblioteca”, la pública a la que accedo y fácilmente me ofrece todas las novedades, estará cerrada por las tardes. Eso, hace que, toda esa lista -prácticamente infinita- de libros pendientes, vaya a verse reducida, con seguridad. Y esto me genera un sentimiento encontrado: no voy a leer casi novedades en ese período (oh,no!), pero podré hacer hueco a nuevos títulos, leyendo todo eso que tengo por casa (oh,si!).

Mientras eso ocurre, hoy os traigo mi menú degustación de junio, con tres viandas de ca-li-dad. Extraídas, eso si, de mi listado de lecturas de junio, que es la que sigue:

53.Ian McEwan, En las nubes (P)
54. Sara Mesa, Cara de pan
55.Julián Ayesta; Helena o el mar del verano
56.Michael Ende, El ponche de los deseos
57. Xela Arias, Poesía reunida
58. Beatriz Actis, ¿Qué, cómo y para qué leer?
59. Equipo Peonza, El rumor de la lectura
60. VV.AA., Músicas negras
61. Marta Sanz, Retablo

 

¿Quién pone la mesa hoy?

Primer plato: “Cara de pan” de Sara Mesa. Abre los ojos: hay otros mundos, otras modas, otras gente.

Leer a Sara Mesa, implica aceptar que los personajes que nos presente, serán muy particulares. Poco estereotipados, esas singularidades que abundan, pero muchas veces quedan sepultadas bajo el tedio de las modas y lo políticamente correcto. Y, desde mi punto de vista, ahí radica gran parte de su valor.

No es fácil encontrar en la “literatura de consumo” que nos llega hoy día, este tipo de dibujo tan preciso y tan fuera de lo común. Además, las tramas en que los inserta, me parecen de una imaginación desbordante, pero muy, muy logradas; con lo cual, el lector/a es totalmente capaz de empatizar, creerse y vivir lo planteado.tarro mcewan

En “Cara de pan” la mirada se posa en la adolescencia. En lo que estamos haciendo con esos chicos/as, quienes los educamos. Queda visible el desarraigo familiar, lo cómodo que resulta “aparcar” sus problemas, o no darles la importancia que sí tienen. Y también, nos habla de esa mirada que tienen los niños/as y los adolescentes, tan limpia, tan libre, tan poco corrompida…y hasta diría que Mesa hace un alegato a su favor.

De lectura fácil por lo breve y por la limpieza de su estilo literario, este libro es ideal para quienes se rodeen (de alguna manera) de personas en edad adolescente. Al estilo de “Deseo de ser punk” de Belén Gopegui.

 

Segundo plato: “Músicas negras” , VV.AA. En la variedad está la clave.

Enfrentarse a un libro de relatos tiene siempre, el mismo riesgo: lo más probable es que no todos tengan la misma calidad y/o no te gusten de la misma manera.

Para nada me ha ocurrido con este compendio de historias que reúne Ernesto Mallo, como responsable de la edición y en donde todo gira en torno a dos ejes: la música y la trama policial, detectivesca o negra.

La verdad es que me parece un libro redondo, tanto por los autores/as elegidos (muchos de los cuales nunca había leído), como por el planteamiento del que se parte. El caso es que Mallo escribe una presentación para el libro y en ella plantea la premisa de la que surgió la idea de aunar a estos escritores/as: juntar el arte más efímero (la música) con el más perdurable (las letras) y a partir de esa idea, cada relato viene acompañado de un tema para escuchar, al tiempo que se lee.

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Brillantes me han parecido casi todos, pero destaco la historia que abre el libro de Marçal Aquino, así como la que lo cierra, que me ha permitido conocer también a Mercedes Rosende como autora de novela negra; “Pop policial” de Juan Aparicio Belmonte o “Solo los corazones más puros se vuelven asesinos” de Ignacio del Valle.

Grandes relatos y grandes temas musicales que van desde lo clásico al rock, pasando por el actual hip hop.

 

Postre: “El ponche de los deseos” , de Michael Ende. O cómo no dejar de ser niño nunca, por el bien de tu salud mental.

En esta época, más que nunca, apetece sumergirse en alguna historia de las que normalmente no leemos y eso he hecho yo con esta ma-ra-vi-lla de Michael Ende.

Literatura juvenil que puedes leer siendo adulto y dejarte ir para disfrutarla como un manjar, de ahí que en esta cata literaria, sea el postre.

Mi idea era participar en una lectura conjunta organizada en el foro Bookcrossing, pero no llegué a tiempo. Sabía que tenía el libro por alguna parte, pero no fui capaz de localizarlo a tiempo para ir comentando con otros beceros (si tienes curiosidad sobre lo que se dijo, ve por aquí).

Finalmente el libro apareció y no me resistí a leerlo, luego de cómo me pusieron los dientes largos… Un auténtico derroche de imaginación y buena factura, como no podía ser de otro modo, viniendo del sr. Ende. Y aunque lo calificaría más de juvenil, que de infantil, como he dicho, el adulto puede tomarlo como un juego absoluto y será capaz de disfrutarlo porque los diálogos son de gran calidad y los personajes principales, verdaderamente auténticos.

Para no extenderme mucho, ni ser súper pesada, te cuento que puedes acceder al diario de viaje del ejemplar que yo leí, aquí.

 

Si tú también has leído alguno de los títulos mencionados, agradezco los comentarios; así como si no los conoces, pero te gustó la entrada.